Una mirada de caramelo,
una flor de papel,
un sentimiento de algodón
y un corazón de madera.
Si para recobrar lo recobrado, fue necesario perder lo perdido.
Si para conseguir lo conseguido, tuve que soportar lo soportado.
Si para estar ahora enamorado, fue mi inhester haber estado herido.
Tengo por bien sufrido lo sufrido, tengo por bien llorado lo llorado.
Porque después de todo he comprobado, que no se goza bien de lo gozado, sino después de haberlo padecido.
Porque después de todo he comprendido,que lo que el arbol tiene de florido,vive de lo que tiene sepultado.
Él, que ya tenía experiencia en ese tipo de actos, se hizo desear un poco. Finalmente ella pudo, lentamente,desabotonar su verde camisa y así recorrer su pecho de pensamientos y sentimientos, mientras él se deslizaba entre sus curvas de miedos y esperanzas. Entre palabras y caricias, y corazas y barreras esparcidas por el suelo, el clímax los sorprendió dejándolos al descubierto. Sus miradas desnudas expresaban todo lo que sentían. Ya no había pensamiento no compartido, ideal no discutido, ni sentimiento no demostrado entre ellos. Lo que había pasado hasta ese momento entre ellos no importaba, solo importaba ese trance conseguido.